La Vida de Atacama está en Peligro. La industrialización a la que ha sido sometida la región en las últimas décadas, ha sido duro y certero derechazo en contra del medio ambiente. Un claro ejemplo de ello es la Bahía de Chascos, donde Andes GNL, consorcio liderado por tres gigantes extranjeros: Shell, Mitsui y la finlandesa Wärtsilä, desea instalar un proyecto que incluye una terminal, un gaseoducto y una central termoeléctrica, afectando gravemente al ecosistema atacameño.

El pasado 4 de agosto, vecinos de la comuna de Caldera participaron en la evaluación del proyecto. También estuvo presente en la actividad la empresa, cuya propuesta implica generar energía eléctrica en base a gas licuado, por lo que buscan emplazar una terminal flotante en la bahía para recibir gas natural licuado, el que luego sería gasificado a través de un ducto por el desierto. La proyección de la empresa es gasificar y transportar 10 millones de milímetros cúbicos al día, con una inversión estimada en 650 millones de dólares.

El plazo para evaluar esta iniciativa es hasta el 26 de enero de 2018. Sin embargo, desde ya se han levantado críticas voces en contra de la instalación del proyecto, desde organismos sociales hasta la mismísima SEREMI de Medio Ambiente, pues generaría un grave daño al ecosistema.

Cada año -provenientes de las ecuatorianas Islas Galápagos- llegan miles de tortugas Verde a la Bahía de Chascos, donde se alimentan de las extensas praderas de huiro flotante presentes en el lugar, enriqueciendo el ecosistema de la región. Sin embargo, estudios han demostrado que la instalación de este mega-proyecto aumentaría en 3° la temperatura del mar, lo que dañaría seriamente a la vida marina, pero también a nuestro querido Desierto Florido, pues la construcción de la termoeléctrica genera una afectación por el brazo del ducto que se emplazaría en parte del famoso desierto que florece.

Hay que mencionar, además, que para poder realizar la instalación del ducto se dinamitarán numerosos lugares, lo que según especialistas puede generar un impacto insospechado en el medio ambiente.

Es hora de entender que hay que poner atención a lo que le ocurre a nuestra región de manera integral, considerando a la gente común, pero también al entorno en el que escogimos desarrollar un proyecto aún más importante que el mero crecimiento de una industria: Un proyecto de vida.

Las nuevas leyes avalan que la comunidad se haga parte y que se escuche su voz. Por ello, hoy más que nunca hay que informarse, participar y hacer de nuestra Atacama un lugar noble, limpio y por sobretodo, sano para vivir.

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