Nuestro país se debe a sí mismo una nueva Constitución que permita fortalecer y consolidar una sociedad de derechos y una democracia radical, ciudadana y comunitaria. Serán los ciudadanos quienes elegirán una Asamblea Constituyente representativa de la diversidad de nuestro país. Una vez redactada la nueva constitución, tomando en cuenta las necesidades que transversalmente nuestro país tiene, serán las personas quienes democráticamente deberán aprobar la primera constitución de la gente.