Maipeluza: El Patrimonio y la opinión de los vecinos

septiembre 22, 2017 - 7 minutos read

“Declárese Monumento Histórico el Cerro Primo de Rivera o los Pajaritos de la Comuna de Maipú”, con esta simple línea, desde febrero de 1991, el Cerro Primo de Rivera ocupa un lugar institucional en la memoria de nuestras vecinas y vecinos, considerando el valor histórico que este espacio tiene y su vinculación con la Batalla de Maipú. Lo anterior, amerita su preservación como monumento histórico, no sólo de la comuna, sino que de la historia de nuestra nación.

¿Por qué hablar de este asunto?
La semana pasada, la polémica generada por el uso de este espacio patrimonial por parte de las fondas denominadas “Maipeluza” dejó entrever que existe desconocimiento por parte de la ciudadanía, y lo que es peor, de nuestras autoridades, sobre el uso y conservación de estos lugares, exponiéndolos a un daño que podría ser irreversible en cuanto a su valor patrimonial e histórico.

Hubo críticas por la decisión apresurada tomada desde los concejales en Sesión del Concejo Municipal por aprobar la realización de este evento propuesto por la alcaldía, sin haber exigido más información respecto a medidas de manejo y conservación del lugar. Por otro lado, quedó claro que tampoco desde la Alcaldía mapucina, se solicitó previamente en el Consejo de Monumentos Nacionales la autorización para realizar las intervenciones en el terreno, que por la envergadura del evento se requería. En fin, un episodio que no pasó inadvertido para la ciudadanía, quién tomó posición en las redes sociales sólo respondiendo a simpatías políticas sin manejar tampoco los antecedentes que la institucionalidad competente propone en estos casos.

“Maipeluza” no causó, según la opinión de varios concejales, graves daños a los terrenos ubicados en el cerro, y lo agradecemos, pero ¿por qué arriesgar estos espacios?, ¿Por qué no les consultamos previamente a nuestras vecinas y vecinos si están de acuerdo con realizar este tipo de eventos, en estos lugares?

El Patrimonio en Maipú
El Decreto Supremo N°66 del año 1991, emanado por el Ministerio de Educación, declaró al Cerro Primo de Rivera como Monumento Histórico y definió sus límites, modificándose posteriormente los mismos en el decreto N° 515 del año 2014. Pero eso no basta, hoy los Monumentos y Patrimonios de Conservación Histórica sufren el paso del tiempo, hay varios más que significaron para nuestra comuna y su pasado campesino un gran aporte, vale mencionar la Casona de San Juan, lugar donde se filmó la película chilena “Julio comienza en Julio”, hoy invadida por un Mall, luego de ser devastada interiormente. Para quienes crecimos en Maipú, miramos todos estos lugares, casonas y sitios con melancolía, pues nos evocan recuerdos y un fuerte apego, por eso es tan doloroso e inexplicable que se olviden de la opinión de las vecinas y vecinos al momento de ocupar espacios que nos pertenecen a todas y todos, así como también a la historia de nuestra comuna y de Chile.

Hoy, todo lo referido a nuestros Patrimonios descansa en la DIBAM (Dirección de Bibliotecas y Archivos y Museos). Esta Dirección será parte del nuevo Ministerio de las Culturas, y lo más probable es que el Consejo de Monumentos Nacionales también se incorpore en esta nueva Institucionalidad, pues hoy se aloja en el Ministerio de Educación, desde su creación en el año 1925, y claramente requiere no sólo ser un organismo técnico, sino que también, y allí mi compromiso como futura Diputada de la República, en elaborar una Ley que regule claramente el tema de la protección, tuición del patrimonio cultural y natural, tenga o no carácter de Monumento Nacional, considerando como primordial la participación vinculante de los ciudadanos y ciudadanas que cohabitan el territorio.

Maipú no cuenta con muchos Monumentos Nacionales abiertos a la comunidad, la mayoría de ellos están en manos de privados o de la Iglesia, y los que sí están disponibles, tampoco están bien conservados. Debemos mejorar la protección de estos sitios, son nuestro patrimonio, nuestra historia y memoria comunal. Debe existir la decisión y no sólo la voluntad en todos los estamentos, desde lo institucional a lo legal, desde lo participativo a lo comunitario. La única forma de que este tipo de eventos no pongan en peligro nuestro patrimonio es escuchando a todos los involucrados y, en primer lugar por supuesto, a los vecinos y vecinas de Maipú: ellos son y serán la voz de la comuna en cualquier decisión que involucre el territorio y su historia.

Para que el próximo año podamos actuar de manera oportuna y no sólo lamentar lo ocurrido, es que invito a nuestras autoridades locales y vecinos a tomar esta experiencia como una oportunidad de generar el debate acerca de la realidad de nuestros patrimonios culturales, naturales e históricos, sean o no Monumentos Nacionales, y generar una ordenanza que nos ponga al nivel de las grandes ciudades turísticas, que se destacan por su férrea defensa de la identidad local.