La degradación de la política chilena, la crisis de la institucionalidad de la transición, los abusos y las injusticias en contra de nuestra gente, la sociedad del lucro que han construido los partidos de la Nueva Mayoría y los conservadores de la Derecha, la corrupción y el cohecho ha llegado a dimensiones nunca antes vistas en nuestro país.

El problema de fondo es la crisis del sistema político, la democracia limitada que heredamos de la transición. El problema en Chile no se reduce a un problema de Izquierdas o Derechas, como algunos querrán decirlo, más bien, el conflicto está entre la ciudadanía y la casta política-empresarial que ha corroído el país. Casi todos los sectores de la sociedad comulgan que aquel ciclo político está en etapa terminal, salvo la casta política que insiste en que el asunto se resuelve con simples reformas, que más bien intentan asegurar su permanencia en el poder.

Somos un partido diverso en orígenes, historias, caminos recorridos y territorios. Pero nos une la férrea convicción de construir Chile con nuestra gente contra el abuso de las y los poderosos, de las élites y la casta política-empresarial, sean del polo político que sean. No somos transversales porque no somos casta, no somos de élite, somos Gente Común haciendo cosas extraordinarias. No somos transversales porque tenemos una posición política construida desde el sentido común, para enfrentarnos a quienes nos han despojado de nuestros recursos y nuestros derechos.

La situación está tocando fondo. La colusión entre el empresariado y políticos se ha consolidado de manera obscena a vista y paciencia de la ciudadanía.

Durante veinticuatro años la derecha ha desempeñado muy bien su papel: defender el legado de la dictadura. Mientras que, a la Concertación, hoy llamada Nueva Mayoría, les dimos la posibilidad una y otra vez de mostrarnos sus ganas de transformar a Chile en un país de derechos, de justicia e igualdad de oportunidades; sin embargo, decidieron en beneficio propio y del 1% más rico de Chile, prefirieron sus cargos en las empresas de Luksic, Angelini y el financiamiento de Penta y Soquimich. Escogieron a sus empresas de lobbistas y a las transnacionales, decidieron por sus sueldos y privilegios. Se posicionaron con la élite.

Lo que sucede ante nuestros ojos nos plantea dos opciones: permanecer impasibles, tomando palco y permitir que la situación se mantenga; o salir de manera decidida a quitarles el poder que nos corresponde, como ciudadanas y ciudadanos soberanos. Hemos tomado la segunda opción: iremos a disputarles el PODER a quienes hoy defienden la sociedad del lucro, de las AFP, de las Isapres, de alto Maipo. No necesitamos que un puñado decida por las mayorías, ahora nosotras y nosotros decidiremos.

Asumimos la necesidad y la urgencia de constituir una nueva organización y alternativa política, dispuesta a aportar y trabajar junto a quienes no se sienten convocados y convocadas por la partidocracia de los MOP-Gate, Penta-Gate, Caval-Gate, Soquimich-Gate, y cuantos otros que aún no se descubren. Es el momento del PODER de la gente, de las y los comunes y corrientes. Ha llegado el momento de recuperar el poder y devolverlo a las manos de nuestra gente y nuestro pueblo.

Ha nacido PODER Ciudadano. El partido de la gente común.

  • 1. Hemos nacido para ser nosotros y nosotras mismas quienes transformemos Chile.

    Nos constituimos para compartir junto a las y los nuestro –la gente común- un porvenir de triunfos, derribando las barreras impuestas por quienes dicen que no hay nada que se pueda hacer. No nacimos para ser testimonio ni para llorar derrotas. Nacimos para cambiar la historia.
    El trabajo de todos y todas sea un beneficio para la gente. Mientras el 60% de las y los trabajadores vive con menos de 310 mil pesos mensuales, el 1% de la población concentra más del 30% de los ingresos. Diez familias de súper ricos ostentan entre 1.350 y 15.000 millones de dólares, mientras que el grueso de la población vive con menos del sueldo mínimo y sobrevive endeudándose con bancos y multitiendas.
    Los partidos políticos de hoy, o más bien del ayer, prefieren estar atados a las grandes empresas que financian sus campañas antes que representar a la ciudadanía. Mientras la ciudadanía, las y los comunes, exigimos participación y poder de decisión, quienes hoy nos gobiernan conducen el presente y futuro de Chile a nuestras espaldas. Chile vive secuestrado por una partidocracia empresarial. Por ello, resaltamos la urgencia de una herramienta política que devuelva el poder a las y los comunes, a la gente común y corriente. PODER CIUDADANO nace como organización para hacer realidad una democracia ciudadana, comunitaria, protagónica y radical.

  • 2. Recuperar los bienes públicos y conquistar nuestros derechos

    Es urgente recuperar la patria. La patria es poder llevar a nuestros hijos e hijas a una escuela pública y de calidad, es tener el derecho a salud y atención digna, es llegar a ser mayores y vivir en paz y tranquilidad, es el derecho a que te atiendan en un hospital, la patria es un transporte público decente, es sentirse orgulloso de los servicios públicos y no de los mafiosos que legislan a favor de sus mecenas. La patria es la gente, la ciudadanía, su felicidad y bienestar.
    Por una sociedad de derechos: Creemos que una república democrática debe proveer y garantizar los derechos sociales, entendiéndolos como derechos progresivos en el tiempo y en la realidad social, en lugar de objetos transables en el mercado o dependientes de los ciclos económicos. Por eso promovemos la Educación y Salud pública gratuita y de calidad; el derecho a la vejez digna, entre otros bienes y derechos.
    Por una democracia económica-social: Defendemos la recuperación de la soberanía nacional sobre los recursos naturales, comenzando por la renacionalización del cobre y el agua, y la nacionalización del litio. Trabajamos por una nueva estrategia de desarrollo productivo, moderno, descentralizada y ecologista, que ponga como eje esencial al ser humano y el medio ambiente.
    Por una democracia desde la igualdad, la libertad y la justicia: Somos parte de quienes exigimos el derecho por el matrimonio igualitario, por la igualdad de derechos de adopción y la legalización del aborto. Asimismo, luchamos por la igualdad laboral y salarial entre hombres y mujeres. Luchamos por una ley de identidad de género administrativa, que nos permita ser quienes queramos ser.

  • 3. Democracia Radical, Comunitaria, Protagónica y Regional.

    Creemos firmemente que es urgente superar la representatividad limitada de la democracia actual. Aquello es un requisito indispensable para un Chile democrático, un Chile de la gente común. Necesitamos avanzar de manera decidida hacia una democracia que fortalezca sus elementos participativos y protagónicos. Chile necesita poner en el centro a la ciudadanía.
    Por una política democrática: Los últimos acontecimientos han demostrado la urgencia de una transformación al sistema político. La política la entendemos como la acción colectiva entre las y los comunes. Es fundamental cambiar las reglas del juego político que solo han favorecido a las élites y a los grandes grupos económicos y, por eso, somos quienes decididamente promovemos el derecho de los ciudadanos a exigir una Nueva Constitución, a través de una Asamblea Constituyente que permita a la ciudadanía tener el poder de decidir el futuro del país en el que vivirá. Desde ahí defenderemos los principios de igualdad, libertad y dignidad de las personas; promovemos las ideas de descentralización hacia la autonomía regional; reconocimiento constitucional de los Pueblos Originarios y la consagración del Estado de Chile como un Estado Plurinacional. Y por sobre todo, en aquel proceso defenderemos el derecho de todas y todos los compatriotas a elegir a sus constituyentes y a aprobar la carta magna por medio de un plebiscito vinculante. La nueva constitución la haremos con la participación y decisión de todas y todos, de otra manera no tendrá legitimidad.
    Por una Política Regional y Comunitaria: Debemos construir una sociedad en la que el PODER resida en cada región, que la democracia se exprese desde cada localidad, y que sean las regiones, estructuradas comunitariamente, las que decidan su desarrollo político y social, elijan a sus autoridades y la forma en la que se deben gastar los recursos. Será desde lo comunitario, lo local, la región, de donde emanará el proyecto político-social que dará identidad a nuestra Patria.
    Sabemos que somos capaces de conducir nuestro presente: Podemos tomar nuestras propias decisiones, definir y diseñar nuestro futuro, respondiendo a nuestras preguntas, dudas y exigencias. Tenemos la seguridad que es la ciudadanía la que conducirá Chile, porque es la real acción de las y los comunes, de nuestra Patria y su gente, la que devolverá la alegría, la justicia, el amor y la democracia a nuestro pueblo.

  • 4. Es tiempo para una alternativa ciudadana, es tiempo de PODER Ciudadano

    Es tiempo de PODER recuperar la Soberanía de las y los Comunes, es tiempo que las personas decidan. A nuestro Chile le importan las necesidades de su gente y no la avaricia del 1% más rico que compra parlamentarios(as). Es hora de exigir hasta alcanzar un sueldo y pensiones justas y dignas; exigir que realmente aquellos que tienen más paguen más impuestos; es hora de defender y luchar por condiciones dignas de trabajo y poner fin a la precarización; es tiempo de hacer posible que millones de chilenos y chilenas tengan el derecho a una vivienda digna; es momento de poner fin a la mercantilización de los servicios públicos y los bienes públicos, como la educación, la salud, el transporte, la justicia, y los medios de comunicación. Nuestros derechos no se venden, no se deben tranzar en el mercado, no deben depender de nuestra capacidad de pagar por ellos, es tiempo de decir basta.
    Desde hoy comenzamos a hacer realidad la demanda por una política que nazca desde las calles, desde la gente común. Queremos aquella política que no tiene miedo a hablar ni a exigir lo que a Chile urge. Nuestro país solo depende de valentía y de no dejar que se cierre la ventana de oportunidad que el compromiso de tanta gente ha abierto. Necesitamos un partido que no tenga miedo a enfrentar a los poderosos, un partido de ruptura, con vocación de poder y de mayoría, que esté en manos de personas que vivan nuevas formas de acción política y sean una real amenaza para quienes de algún modo han secuestrado nuestra democracia. Es decir, un partido que tenga la capacidad de involucrar a las mayorías en la configuración de su propio futuro, un partido que avance sin vacilar más allá de los límites y de la realidad actual, un partido que transforme la resignación en optimismo y el descontento en voluntad popular de cambio y transformación democrática.
    Somos capaces de construir una política con mayor transparencia, que regrese a los valores democráticos para la igualdad, para la libertad, para la solidaridad. Avanzamos de manera decidida hacia una democracia radical en pos de un real y concreto crecimiento político con justicia social, capaz de reconocer nuestra realidad plurinacional y pluricultural.
    Tenemos la seguridad que es el momento para dar un paso adelante, nos asiste la convicción que caminando seremos muchos y muchas más. No es tiempo de ser espectadores ni de sentarnos a esperar que el futuro nos cambie, es tiempo de cambiar el presente para el futuro.
    Ha llegado la hora de la gente, de las y los comunes, llego la hora del PODER Ciudadano.

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Es tiempo de Gente Común.